La historia de amor entre Camila Gutiérrez y Julio Rodríguez empezó a principios de 2019, en una peña de folclore en Navarro, provincia de Buenos Aires, ella tenía 15, él 49. Lo que comenzó como una danza más en la pista terminó convirtiéndose en una conexión profunda. Fue recién en 2021 que volvieron a coincidir, ya con ella mayor de edad, y entonces algo cambió: dejaron de ser compañeros de baile para convertirse en pareja.
Desde entonces conviven, bailan juntos en su propia peña, Munakuy Tusuy, y comparten sueños. La diferencia de edad (34 años) los expone al ojo crítico de quienes los juzgan, pero ambos afirman con convicción que no les interesa “encajar en la sociedad”: para ellos, lo que vale es el amor que sienten. “Nos amamos y listo”, dicen.
Su historia explotó en redes sociales hace apenas un mes, cuando abrieron una cuenta conjunta de TikTok: con más de 63 mil seguidores, comenzaron a recibir tanto apoyo como críticas. A pesar del revuelo, destacan haber encontrado en la danza y la música su refugio, un espacio donde el juicio externo queda de lado y reina la complicidad, la alegría y la empatía.
Hoy, Camila y Julio aseguran que su vínculo trasciende la edad: comparten proyectos, metas, afectos y un modo de vivir el folclore como símbolo de libertad y autenticidad. Y aunque admiten que “la sociedad” los vio con ojos de prejuicio, ellos se abrazan fuerte a su verdad: que el amor puro, sincero, sin condiciones, puede sorprender en cualquier pista.






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