En entrevista con La Nación, el ejecutivo remarcó que para sostener las exportaciones de hidrocarburos por dos décadas, Argentina debe igualar los estándares de eficiencia de las «vacas muertas» americanas. Sostuvo que el contexto tecnológico y global exige dejar atrás viejos esquemas para no perder la carrera por los mercados externos.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, intervino en el debate público sobre la Ley de Modernización Laboral con una definición categórica sobre el futuro del sector energético: sin una actualización de las normas de trabajo, la viabilidad exportadora de Vaca Muerta corre peligro. El ejecutivo fundamentó su postura en dos pilares que considera innegociables para la industria: «productividad y competitividad».
Para graficar el atraso del marco regulatorio actual, Marín apeló a una comparación histórica y tecnológica. Recordó que cuando comenzó su carrera en 1983, momento en que ya se discutía una reforma laboral, el entorno era analógico, sin correos electrónicos y con escaso acceso a la informática. «El mundo cambió tanto que necesitamos modernizarnos», sentenció, argumentando que las leyes deben reflejar la digitalización y las nuevas dinámicas operativas del siglo XXI.
Sin embargo, el punto crítico de su análisis se centró en la competencia global. El titular de la petrolera estatal advirtió que la calidad geológica de los recursos argentinos no es suficiente por sí sola. «Nuestro petróleo y nuestro gas compiten directamente con las ‘vacas muertas’ americanas», explicó, en referencia a los desarrollos de shale en Estados Unidos. Según su visión, Argentina debe alcanzar niveles de eficiencia idénticos a los del gigante norteamericano para ganar la batalla comercial.
El objetivo planteado por Marín es ambicioso: asegurar un flujo de exportaciones de hidrocarburos sostenido durante los próximos 20 años. Para lograrlo, insistió en que «la productividad la tienen que definir las compañías», permitiéndoles adaptar sus esquemas de trabajo para optimizar costos y tiempos. En este esquema, la modernización laboral no es una opción ideológica, sino una herramienta de supervivencia para que la industria nacional pueda insertar sus recursos en el mercado internacional.






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