En el extremo norte salteño se esconde El Nogalar de Los Toldos, una de las últimas yungas vírgenes de la Argentina, con ríos cristalinos, bosques cerrados y un acceso tan particular como su paisaje.
El noroeste argentino concentra algunos de los paisajes más impactantes del país. Mientras la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, se consolidó como uno de los circuitos turísticos más visitados, existe otra región mucho menos transitada que guarda un entorno natural prácticamente intacto. Se trata de las yungas que se extienden hacia el norte de la provincia de Salta, donde se encuentra El Nogalar de Los Toldos, un paraje tan aislado que para llegar es necesario salir de la Argentina, cruzar brevemente por Bolivia y volver a ingresar.
Ubicado en el noroeste salteño, en el departamento de Santa Victoria, El Nogalar de Los Toldos es un enclave de difícil acceso y escasa intervención humana. Esa lejanía explica por qué son pocos los viajeros que llegan hasta allí, pero también es el principal motivo por el cual conserva una biodiversidad excepcional. El área forma parte de una reserva nacional que protege más de 3.000 hectáreas de selva de yungas, con bosques densos, ríos de aguas heladas, pozones naturales y un silencio apenas interrumpido por el sonido del agua y la fauna.
El paisaje está dominado por los Cerros Bravos, que superan los 3.000 metros de altura, y por extensos bosques de nogales que dan nombre al lugar. En este ecosistema conviven especies como pumas, tapires y el oso hormiguero chaqueño, además de una gran variedad de aves y flora autóctona. La zona también cumple un rol clave desde el punto de vista hídrico, ya que allí nacen los afluentes que alimentan al río Huaico Grande, antes de unirse al Toldos y finalmente desembocar en el Bermejo.
Además de su riqueza natural, el Nogalar conserva huellas de la vida rural de otras épocas. Entre la vegetación puede encontrarse un antiguo molino utilizado para moler maíz, uno de los cultivos tradicionales de la región, que según relatan los pobladores locales fue escenario de intercambios y trueques entre comunidades de los pueblos de altura.
Llegar hasta este paraje es una experiencia en sí misma. Desde la ciudad de Salta, el recorrido implica viajar por la Ruta Nacional 9 hasta San Ramón de la Nueva Orán y luego continuar hacia la localidad de Los Toldos. Debido a la geografía montañosa y a la falta de caminos directos desde territorio argentino, el trayecto obliga a atravesar por un paso habilitado en Bolivia para luego reingresar al país y continuar hasta la reserva.
Ese acceso singular, sumado a la inmensidad verde y a la ausencia de turismo masivo, convierte a El Nogalar de Los Toldos en uno de los destinos más singulares y menos conocidos del norte argentino, ideal para quienes buscan contacto directo con la naturaleza y experiencias fuera de los circuitos tradicionales.






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