Bajo un fuerte operativo de seguridad, Felipe Sosa, de 51 años, fue llevado en un avión oficial desde Buenos Aires y alojado en el penal de Benjamín Paz.
Felipe Sosa, de 51 años, único detenido por el asesinato de Érika Antonella Álvarez, de 25, fue trasladado el lunes desde Buenos Aires hasta Tucumán en un avión oficial, bajo un fuerte operativo de seguridad. Tras su llegada, fue llevado en una camioneta, atado de pies y manos, y alojado en el complejo penitenciario Benjamín Paz.
La detención de Sosa se produjo en la localidad bonaerense de Pilar, en un procedimiento que incluyó un despliegue especial de fuerzas de seguridad. El acusado es un exintegrante de la Legión Extranjera y es considerado de alto riesgo por su entrenamiento militar.
El traslado y la custodia se realizaron bajo un protocolo de seguridad poco habitual, diseñado para prevenir intentos de fuga y garantizar su alojamiento en una unidad penitenciaria de máxima vigilancia.





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