La comunidad exige respuestas y acciones ante la persistencia de la violencia de género que dejó a una familia destrozada.
Un nuevo femicidio sacudió a Campo Quijano, en la provincia de Salta, cuando Natalia Cruz fue encontrada sin vida en su casa con signos de haber sido brutalmente golpeada y estrangulada, según la investigación policial. Su pareja, identificada como Orlando Serapio, habría confesado el crimen a la madre antes de darse a la fuga, y desde entonces es buscado por las autoridades.
Este hecho trágico revivió una herida familiar de casi una década atrás: en diciembre de 2017, la hermana menor de Natalia, Amira, de solo 17 años, fue asesinada a golpes por su novio, quien luego se suicidó en la misma escena. Aquella experiencia dejó marcado a toda la familia, que ahora vuelve a enfrentar la violencia extrema.
Horas antes de encontrar a Natalia gravemente herida, ella había llamado a una hermana por un fuerte dolor de cabeza. Al no obtener respuesta, su familia regresó más tarde y la halló en estado crítico, lo que llevó a su traslado urgente al hospital donde murió antes de llegar.
Los familiares también denunciaron que Natalia había reportado reiterados episodios de violencia intrafamiliar y que una orden de restricción perimetral contra su agresor ya había vencido. La comunidad local nuevamente exige justicia y políticas públicas efectivas para prevenir estos hechos.






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