Durante la gestión de Carla Vizzotti se profundizaron las prohibiciones sobre estas alternativas, mientras crecían la venta informal y los productos de baja calidad. Con la salida de Argentina de la OMS y la legalización de estos productos, el Gobierno de Milei dejó atrás ese esquema y avanzó hacia un mercado más transparente.
A lo largo de muchos años, el mercado de estas opciones quedó atrapado entre prohibiciones formales y una realidad que seguía creciendo por fuera del sistema. Mientras se limitaba el acceso a productos de uso adulto dentro del mercado legal, avanzaban la venta informal, los productos de baja calidad y los circuitos que funcionaban sin demasiada transparencia.
La Resolución 565/2023, impulsada durante la gestión de Carla Vizzotti, ministra de Salud de Alberto Fernández, profundizó ese esquema. En lugar de abrir el debate sobre nuevas alternativas sin combustión, se reforzaron restricciones que terminaron dejando más espacio para la informalidad que para un mercado claro y previsible.
En paralelo, Argentina mantuvo durante años una fuerte alineación con la postura de la Organización Mundial de la Salud, que rechaza este tipo de alternativas pese a que en otros países ya forman parte de esquemas legales para adultos. La salida del país de la OMS marcó también un cambio de mirada sobre esa política sanitaria.
Con la legalización de estos productos, el Gobierno de Milei dejó atrás ese modelo. La decisión apunta a transparentar el mercado, reducir privilegios y terminar con un sistema donde las prohibiciones beneficiaban más a los negocios opacos que a los consumidores.





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