La Cámara Baja recibió esta semana una delegación del sector yerbatero que expuso, sin vueltas, las profundas divisiones que fracturan a la industria. Productores y molineros presentaron visiones irreconciliables sobre cómo debe organizarse el mercado.

Los productores demandaron que se devuelvan competencias al INYM, presentando este reclamo como esencial para su supervivencia. Alegan que sin regulación protectora quedan inermes ante molineros y distribuidores que operan desde posiciones de poder dominante, comiendo sus márgenes de ganancia.

Los molineros respondieron con su propia tesis: la desregulación es la salida. Sostuvieron que regulaciones vigentes les impiden ser competitivos, innovar y acceder a oportunidades comerciales que sus rivales regionales ya aprovechan.

Provincias como Misiones y Corrientes dependen fuertemente del sector yerbatero. Miles de pequeños productores, empleados en molinos y comerciantes viven de esta cadena, pero la falta de consenso entre sus actores principales la debilita estructuralmente.

La realidad de productores: ganancias menguantes, negociaciones asimétricas, ausencia de instituciones que protejan sus intereses. La realidad de molineros: marcos normativos que experimentan como restrictivos y que les impiden expandir operaciones libremente.

Legisladores escucharon ambos lados y manifestaron comprender la complejidad. Algunos advirtieron explícitamente que decisiones que favorezcan desmesuradamente a un sector acabarían expulsando actores del otro, con consecuencias económicas serias en regiones ya vulnerables.

En los próximos tiempos se esperan iniciativas legislativas. El desafío es construir un esquema que asegure rentabilidad para productores, permita operatividad comercial a molineros, y mantenga a la yerba mate como actividad económica estratégica y viable en la estructura productiva argentina.

Imagen: Nour Alhoda / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

Deja un comentario

Tendencias