El default venezolano de 2017 dejó impagos esos US$18 millones en el marco del Fondo Fiduciario Bilateral impulsado por Néstor Kirchner, un incumplimiento de pagos que también afectó a otras empresas del agro argentino.
El Fondo Fiduciario Bilateral nació a mediados de la década de 2000 como un canal comercial clave entre Argentina y Venezuela, apalancado por la sintonía política entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Para el sector agroindustrial argentino, se presentó como una oportunidad para colocar alimentos y maquinaria en un mercado demandante. Sin embargo, lo que comenzó como un canal de exportación extraordinario terminó convirtiéndose en un pasivo financiero asfixiante para las empresas locales.
El quiebre definitivo llegó en 2017. Con la declaración del default soberano por parte de Venezuela, el Palacio de Miraflores interrumpió de manera unilateral el esquema de pagos. El dinero del fideicomiso quedó congelado, dejando a los exportadores argentinos con los barcos enviados pero sin cobrar las liquidaciones correspondientes.
El impacto más crítico de este default lo absorbió la cooperativa SanCor. El corte abrupto de los fondos venezolanos desestabilizó la caja de la histórica firma láctea, que al día de hoy arrastra un clavo comercial de 18 millones de dólares nunca abonados, consolidando este acuerdo bilateral como un antecedente de alto riesgo para el negocio agroexportador.





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