Una visita realizada por la cabeza de una entidad del sector agrario a las provincias del nordeste puso en evidencia que el mal estado de las rutas constituye una de las principales preocupaciones de los productores rurales en la región. Los encuentros en espacios gremiales locales arrojaron un diagnóstico coincidente: la infraestructura vial requiere atención urgente.
Durante la recorrida por las provincias del NEA, quedó documentado que esta dificultad no es un problema aislado sino una necesidad que atraviesa transversalmente al sector productivo. Productores de diferentes características coincidieron en señalar que el estado deplorable de las rutas representa un freno importante para sus operaciones diarias.
El impacto económico del deterioro vial en la actividad agraria es sustancial. Los productores deben asumir costos adicionales derivados del transporte en rutas en mal estado: mayor consumo de combustible, reparaciones frecuentes de vehículos, pérdida de tiempo en desplazamientos. Todo esto se traduce en menores márgenes de rentabilidad, especialmente en un contexto económico ajustado.
Lo que emerge con claridad de esta visita es que se trata de una carencia estructural. La inversión en mantenimiento y mejora de la red vial en las provincias norteñas ha sido históricamente insuficiente, generando un deterioro acumulativo que hoy afecta la viabilidad del sector.
El nordeste argentino, siendo una zona de importancia agraria, ve limitada su capacidad productiva por estas deficiencias infraestructurales. Los productores locales han dejado clara su necesidad de que las autoridades intervengan en la mejora de las rutas, una demanda que se posiciona como prioritaria para el desarrollo económico sustentable de la región y la competitividad del sector rural del país.
Imagen: Jorge Garofalo / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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