Indicadores disponibles para la próxima campaña agrícola revelan que las jurisdicciones del sudoeste y oeste de Buenos Aires, junto a sectores del noreste pampeano, disminuirán la extensión sembrada con trigo. La contracción esperada ronda el 7%, retornando a superficies comparables a las del ciclo 2024/25.
La proyección integral para cultivos de fina en estas regiones de importancia productiva alcanza 2,16 millones de hectáreas. Esto significa una merma de 180.000 hectáreas respecto a la campaña previa, mostrando un ajuste moderado en la oferta agrícola local.
Del total de área, el trigo ocuparía 1,39 millones de hectáreas, equivalente al 64% de la siembra fina regional. El porcentaje restante se asignaría a otros cereales invernales que integran la rotación agrícola tradicional del territorio.
Esta contracción resulta de decisiones que toman los productores considerando múltiples variables. Entre ellas figuran rentabilidad esperada, acceso al crédito agrícola, previsiones sobre clima, estado de los suelos y perspectivas de precios internacionales. Todos estos elementos inciden conjuntamente en la planificación de siembras.
La zona circundante a Bahía Blanca constituye históricamente un bastión en la producción de trigo argentino. Por consiguiente, movimientos en sus áreas sembradas trascienden lo regional y afectan estimaciones nacionales de producción y comercio exterior de cereales.
Analistas señalan que aunque la caída es considerable en términos absolutos, se inscribe dentro de dinámicas normales del sector agrícola. La capacidad de adaptación que muestran los productores ante cambios de condiciones permite que estas variaciones se asimilen sin disrupciones significativas en la oferta general de granos.
Imagen: Zehra Güneş / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo





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