Estados Unidos habilitó un contingente adicional de 300 mil toneladas de carne vacuna para importación, pero Argentina no fue incluida en esta apertura. El volumen se reservó específicamente para «otros países o áreas», lo que impide que el país acceda a este cupo temporal a pesar de mantener su asignación propia de 100 mil toneladas.
La medida responde a una iniciativa norteamericana orientada a incrementar la oferta de carne en el mercado doméstico con el objetivo de contener el alza de precios para los consumidores locales, particularmente en productos derivados como la carne picada.
Para los productores ganaderos argentinos, la noticia constituye un obstáculo adicional en un mercado internacional cada vez más competitivo y regulado. A pesar de que Argentina es reconocida mundialmente por la calidad de su carne, no pudo acceder a esta ventana comercial que temporalmente se abrió en Estados Unidos.
La exclusión limita las posibilidades de crecimiento y expansión de las exportaciones cárnicas argentinas hacia el principal mercado consumidor mundial. Aunque el país continúa dentro del sistema de cuotas estadounidenses con su cuota tradicional garantizada, la imposibilidad de ingresar volúmenes adicionales representa una oportunidad perdida.
La decisión de Washington evidencia cómo los grandes compradores internacionales utilizan sus instrumentos de política comercial para satisfacer primero sus necesidades domésticas. Al ampliar temporalmente las importaciones de carne, Estados Unidos prefirió distribuir este volumen adicional entre otros proveedores, dejando fuera a Argentina del beneficio de esta medida.
El sector ganadero argentino continuará operando bajo su marco de cuotas establecidas, pero esta oportunidad de expansión temporal quedará fuera del alcance del país, favoreciendo exclusivamente a otros competidores seleccionados por la administración estadounidense para participar en esta apertura comercial.
Imagen: Diego Moreno / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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