La iniciativa impulsada por el Gobierno plantea que la defensa de la soberanía requiere Fuerzas Armadas preparadas, equipadas y con capacidad operativa. El proyecto se enmarca en una nueva etapa de modernización militar luego de años de falta de inversión y pérdida de capacidades estratégicas.
La Ley de Defensa de la Soberanía Nacional incorpora a las Fuerzas Armadas como uno de los pilares centrales para proteger los intereses estratégicos de la Argentina y fortalecer la capacidad de respuesta del Estado.
Desde el Gobierno sostienen que la soberanía no puede depender únicamente de declaraciones diplomáticas, sino que requiere contar con fuerzas preparadas, infraestructura adecuada y herramientas que permitan actuar frente a distintos desafíos.
Durante los últimos años, el área de Defensa atravesó un proceso de pérdida de capacidades producto de bajos niveles de inversión, deterioro del equipamiento y falta de renovación de recursos estratégicos.
En ese marco, la administración de Javier Milei impulsa una nueva etapa orientada a recuperar el rol de las Fuerzas Armadas, con mayor inversión y actualización de los medios necesarios para cumplir sus funciones.
La estrategia oficial incluye el fortalecimiento de capacidades vinculadas al control del espacio aéreo, la protección marítima y la presencia argentina en zonas estratégicas del territorio nacional.
El proyecto también contempla herramientas como el régimen de derribo y mecanismos de coordinación entre Defensa, Seguridad, Cancillería e inteligencia para responder ante amenazas externas.
Desde el Gobierno remarcan que ejercer la soberanía implica que la Argentina tenga la capacidad real de proteger sus recursos, sus fronteras y sus espacios estratégicos, con Fuerzas Armadas equipadas y preparadas para cumplir esa misión.





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